6 de diciembre de 2022

Estados, actores clave en el desarrollo del ecosistema 5G

2022, año de la recuperación basada en lo digital.

13/01/22

En América Latina, donde el exitoso despliegue 5G podría elevar el PIB regional casi 293 mil millones de dólares hacia 2029, los Estados juegan un rol fundamental, no sólo por su labor en la asignación oportuna y asequible de espectro radioeléctrico, sino también en la tarea de diseñar políticas públicas y regulatorias amigables con el nuevo entorno tecnológico.

“En la medida que la institucionalidad se prepare con políticas públicas y regulatorias amigables con una nueva tecnología, pero no sólo en la vertical de telecomunicaciones, sino en todos los sectores, (se verá) el cambio que debemos hacer de mentalidad y verlo como una tecnología habilitante y transversal”, sostiene Maryleana Méndez, secretaria general de ASIET.

Para la especialista, en la medida que se tenga un ecosistema vibrante alrededor de 5G, no sólo con otras industrias incorporadas, sino también con el desarrollo de aplicaciones y software local, se podrá aprovechar mejor el potencial de la tecnología, pero sin perder de vista el reto permanente de seguir cubriendo al resto de la región con 4G.

“Es decir, son retos paralelos que deben ser cuidadosamente armonizados y lanzados desde las autoridades porque en última instancia el financiamiento del desarrollo de estas redes viene de las mismas fuentes”.

El despliegue de redes móviles de Quinta Generación (5G), que permite mayor rapidez de transferencia de datos y la posibilidad de tener conectados más dispositivos simultáneamente, depende en buena medida de la infraestructura existente, así como de la inversión pública y privada, por lo que las regiones del mundo más desarrolladas en nuevas tecnologías están teniendo mayor ventaja.

De acuerdo con datos de Statista, en Europa el 34 por ciento de los accesos móviles en 2025 serán posibles gracias a 5G, una tasa de adopción casi cinco veces más alta en comparación con algunas economías emergentes como las de América Latina, donde las previsiones indican que sólo 7.0 por ciento de las conexiones móviles ocurrirán por medio de esta nueva tecnología.

“En la región vemos países como Brasil y Chile que están empezando ya sus primeros pasos en 5G y algunos otros que están haciendo ajustes en sus cuadros de frecuencias para estos efectos. Aquí no es un asunto de quién lo haga primero, sino quién lo hace mejor”.

En México, refirió Maryleana Méndez, es de destacar la conformación del Comité Técnico en materia de Despliegue de 5G que tiene como objetivo generar un foro de interacción entre el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el sector industrial, la academia, los entes públicos y cualquier otra persona interesada.

“Este Comité 5G nos parece valioso porque lo que procura es precisamente generar este ecosistema alrededor de las redes 5G que son esenciales para poder rentabilizarlas y sacar el máximo provecho de esta nueva tecnología”.

Con relación a la necesaria inyección de capital que requiere el despliegue de una nueva generación móvil, algunas estimaciones apuntan que las seis mayores economías de América Latina (Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile y Perú) necesitarían invertir en conjunto un total de 120 mil millones de dólares para que la tecnología 5G se despliegue en todo su territorio con una velocidad uniforme de 50 Mbps.

En el proceso de recuperación económica y ante los desafíos que representa aumentar los niveles de conectividad en la región, es fundamental observar la importancia de un financiamiento multiparte, dirigido al desarrollo de las redes de telecomunicaciones en su conjunto.

“Cuando hablo de esto no solo es capital gestionado de los operadores, que hay algunos avances en ese sentido, también entender que en la medida que haya más estabilidad, mayor capacidad institucional, regulatoria, se baja el riesgo y al hacerlo bajan también las tasas de interés para este financiamiento”.

En ese sentido, otro rol importante de los Estados, que claramente enfrentan arcas comprometidas por la crisis generada por la pandemia, es utilizar recursos de fondos de servicio universal o reservados en sus presupuestos nacionales para coberturas rurales.

“También es cierto que hay que ser realista, los tiempos no son los mejores pero en la medida en que todas las fuerzas apunten hacia el mismo lado y se reconozca el valor que tienen las telecomunicaciones y la digitalización, en esa medida podríamos avanzar más”.

2022, el año de la recuperación basada en lo digital.

En opinión de Maryleana Méndez, el inicio de este año debe verse con optimismo esperando que la pandemia ceda y América Latina pueda recuperar la senda del crecimiento y que éste vaya acompañado de una digitalización inclusiva.

“No puedo dejar de señalar la necesidad de que haya cada vez más mujeres incorporadas en los temas tecnológicos y en el desarrollo de estas aplicaciones de tal manera que entre todos y todas podamos salir adelante y hacer efectivos los beneficios”.

La especialista confió en que en la medida que continúe la vacunación contra el Covid-19 en los países de la región, se avanzará con mayor fuerza hacia la recuperación económica, en la cual la industria de las telecomunicaciones es parte esencial.

El cierre de la brecha digital sigue siendo sin duda uno de los desafíos permanentes para este año y en el que tanto Estados como industria y otros actores tienen una gran responsabilidad.

Además, este año diversos países estarán realizando procesos electorales o tomas de posesión de gobierno, escenario que abre la oportunidad de contar con nuevas agendas que pongan en el centro la importancia de la digitalización y de realizar mayores esfuerzos transversales.

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