La nueva hoguera de la 4T, la confrontación como política pública

La sección que se acaba de estrenar en las conferencias mañaneras de los miércoles, diseñada para exponer las noticias falsas de la prensa mexicana, según el gobierno del presidente, Andrés Manuel López Obrador, en realidad es una estrategia de distracción ante temas importantes como violencia, pandemia y corrupción, denuncian defensores de la libertad de expresión consultados. “‘Quién es quién en las mentiras de la semana’ es un riesgo para la democracia, tildando de mentira la información crítica al gobierno; además, desgasta innecesariamente a la Presidencia”, coinciden.

Inaugurada en la mañana del 30 de junio último por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la sección “¿Quién es quién en las mentiras de la semana?”, cuya encargada es Ana Elizabeth García Vilchis, carece de una metodología clara, pero está orientada a agudizar la estrategia de “estigmatización de la prensa” y a causar un “efecto inhibitorio” en los periodistas y medios de comunicación, consideran defensores de la libertad de expresión.

Consultados por separado, los representantes en México de las organizaciones internacionales Reporteros Sin Fronteras (RSF), Balbina Flores; Artículo 19, Leopoldo Maldonado, y el Comité de Protección a Periodistas (CPJ), Jan Albert Hootsen, alertan sobre el riesgo de convertir en “política pública” la confrontación con los medios de comunicación. También cuestionan que corresponda a un jefe de Estado verificar la veracidad de la información periodística.

Las organizaciones de las cuales provienen los defensores consultados por este semanario son parte de una larga lista de peticionarios de la audiencia “Protección de los derechos humanos de las personas defensoras y comunicadoras en México”, realizada virtualmente el jueves 1 en el contexto del 180 Periodo de Sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“¿Quién es quién en las mentiras de la semana?” no sólo detonó cuestionamientos en su contra por exponer a los medios de comunicación y sus periodistas, también fue blanco de señalamientos por las imprecisiones y dichos falsos en los cuales incurrió García Vilchis durante su primera presentación. Por todo ello, el relator de Libertad de Expresión de la CIDH, el colombiano Pedro Vaca Villarreal, emitió una recomendación al Estado mexicano para que “reconsidere” la continuidad de dicha sección.

En la audiencia pública del jueves 1, Vaca Villarreal consideró que el ejercicio emprendido por el presidente mexicano “debe reconsiderarse en la medida en la cual puede estar afectando las garantías para un debate libre e informado”.

En la audiencia donde compareció el vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, como representante del Estado mexicano, el relator le solicitó ponerse en los zapatos de quien, con nombre y apellido, es señalado “como el Pinocho de la semana” en un espacio oficial “revestido de la máxima autoridad del Estado”.

Abogado especializado en la defensa de la libertad de expresión y exdirector de la Fundación para la Libertad de Prensa, de Colombia, Vaca Villarreal no obtuvo respuesta del gobierno mexicano cuando preguntó por la metodología y los estándares internacionales utilizados en la nueva sección, así como cuál es el paso a seguir por parte del Estado cuando se equivoca en algún señalamiento.

En la inauguración de “¿Quién es quién en las mentiras de la semana?” el portal Animal Político -que forma parte de la Red Internacional de Verificación de Hechos identificó seis imprecisiones y falsedades de la sección; entre ellas, atribuir a la revista Forbes ejecutar la práctica conocida como “nado sincronizado” con otros medios y periodistas, para hablar sobre el tema de “espionaje por parte del gobierno de López Obrador”.

La realidad es que en la nueva sección de la mañanera tomaron en cuenta una nota que fue publicada en 2017 y en ella Forbes se refiere al gobierno de Enrique Peña Nieto.

Otro error cometido por el gobierno federal ocurrió cuando acusaron al diario español El País de no consultar para uno de sus reportajes a la Comisión Federal de Electricidad. Sin embargo, en la investigación aludida el rotativo sí aclara que la paraestatal fue consultada, pero que no respondió.

“Cuando en la audiencia de la CIDH el relator preguntó al vocero presidencial (sobre los lineamientos de la sección), éste volteó a ver quién tenía la información. Eso (demostró que) fue obvio que no diseñaron esta sección bajo parámetros internacionales de libertad de expresión”, dice Balbina Flores, quien atestiguó la reacción de Ramírez Cuevas en la plataforma virtual.

Para la defensora, el ejercicio inserto en la conferencia mañanera de los miércoles “para nada es un espacio público de información, sino de acusación de periodistas críticos o que le caen mal a la 4T o al presidente, lo mismo hoy puede ser Proceso o mañana Loret de Mola; ningún periodista está exento en este momento de ser exhibido sin ninguna garantía de nada en el púlpito presidencial”.

Al exponer que al presidente “no le corresponde” presidir un “tribunal público” para medios y periodistas, la representante de RSF dice que la exhibición que se hace polariza más a la sociedad en México y “puede estar afectando la dignidad y reputación de las personas señaladas porque no hay posibilidad de que en este mismo espacio los periodistas puedan hacer una réplica”.

En su segunda edición -del miércoles 7-, la responsable de la cuestionada sección dedicó algunos minutos a responderle al comunicador Joaquín López-Dóriga, a quien una semana anterior lo había acusado de mentir sobre un video. Sin embargo, García Vilchis no abordó las notas aclaratorias de El País ni la de Forbes. Después de varias horas la dependencia sólo emitió un tuit para únicamente disculparse con la revista financiera.

Estrategia de distracción

El director ejecutivo de Artículo 19 para México y Centroamérica, Leopoldo Maldonado, coincide con Flores en que “no le corresponde al jefe de Estado hacer este ejercicio” de señalar a medios y periodistas en su conferencia mañanera de los miércoles, práctica que “es un nivel más en el escalamiento de la estigmatización, que busca descalificar y hacer señalamientos tildando de falsa la información que es crítica del gobierno”.

Denuncia que López Obrador “se está excediendo en sus atribuciones” y alerta que las iniciativas federales, como la de “Quién es quién”, que no tiene “ni pies ni cabeza, que hace agua por todas partes, puede tener repercusiones nocivas para la libertad de expresión y la democracia”.

Peor aún, agrega, “no hay metodología ni criterios, y hoy (miércoles 7) quedo a vista de todos que no tienen la más mínima preparación, por lo que dijo la encargada del ejercicio que van a tomar en cuenta las recomendaciones del relator de la CIDH y se van a capacitar. Es trágico por donde lo veamos”.

Para el defensor, López Obrador, con su experimento, también “somete la figura presidencial a un desgaste innecesario, sobre todo de cara al segundo trienio de su gobierno y ante los problemas realmente preocupantes que estamos enfrentando. Es una estrategia de distracción frente a temas como la violencia, pandemia, fideicomisos, megaproyectos, asesinatos de defensores medioambientales y periodistas, son temas de los que se tendría que hablar y atender efectivamente”.

El representante del CPJ en México, Jan Albert Hootsen, se suma a la preocupación de Maldonado y cuestiona: “¿Realmente queremos invertir recursos públicos en esto (‘Quién es quién’) cuando hay problemas mucho más graves? ¿Una columna de Raymundo Riva Palacio amerita más atención que la corrupción, desigualdad y migración? Yo creo que a los medios no les sirve y, al final, no le sirve al gobierno más que como distractor”.

El poder mediático de López Obrador al frente de la plataforma más grande del país, dice Hootsen, “tiene una tremenda capacidad de movilización de su base electoral que ningún medio en México tiene, ni Televisa ni TV Azteca”.

El mandatario tiene la responsabilidad de “generar condiciones de debate que estén exentos de este tipo de hostigamiento. Yo creo que el presidente comete un grave error con eso del ‘Quién es quién'”, afirma el defensor.

“Es bastante grave que el gobierno esté más interesado en invertir recursos en una especie de espectáculo, que tiene muy poco sentido, que no tiene un propósito más allá de distraer”, agrega.

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