IA y el cambio estructural que representa para América Latina

La propuesta enviada a la Cámara de Diputados, a cargo del diputado Juan Guillermo Rendón Gómez, plantea que los partidos de selecciones nacionales sean considerados de interés público, obligando su transmisión en televisión abierta.

La Inteligencia Artificial (IA) puede constituir un factor de cambio estructural positivo en América Latina y el Caribe, pero sus resultados no están todavía definidos; todo dependerá de las capacidades productivas, las políticas públicas y la gobernanza tecnológica.

“La IA no es una simple tecnología más, sino que constituye un factor de cambio estructural que puede transformar la producción, cambiar los balances del poder económico y la inserción internacional”, señaló Edwin Fernando Rojas, Asistente Senior de Asuntos Económicos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Al presentar la ponencia “IA, la oportunidad de América Latina” durante el Argentina Digital Summit, el especialista explicó que esta tecnología puede ayudar s superar lo que llamó “las tres trampas del desarrollo de la región”.

Esto es, la baja capacidad de crecimiento; la alta desigualdad, baja movilidad y la débil cohesión social; así como las débiles capacidades institucionales y la gobernanza poco efectiva.

Y aunque la región en general ha avanzado de manera muy importante en cuanto a cobertura, la conectividad significativa muestra otro panorama, que puede influir en la adopción y, sobre todo, los resultados que entregue la IA.

Al respecto, la CEPAL realizó una medición específica para ver la factibilidad que los países de la región presentan para una adopción de la IA que resulte en un cambio importante en la productividad, donde se vio que en países como Chile y Brasil, la posibilidad es Alta, en México y Colombia es Media y países como Bolivia están muy rezagados.

En congruencia con la metodología del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, la CEPAL califica tres dimensiones en 103 indicadores: factores habilitantes que incluye acceso a datos, talento humano y la capacidad el país para desarrollar IA; la información sobre desarrollo y creación de modelos y la gobernanza, institucionalidad y marcos regulatorios.

De ahí resultan tres grupos de países: los pioneros, donde se ubican Chile, Brasil y Uruguay; los adoptantes, entre los que se encuentran Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú y República Dominicana; y los exploradores (los más rezagados) con Bolivia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, Paraguay y Venezuela.

Los pioneros se caracterizan por alcanzar buenas calificaciones en la mayoría de los indicadores; los adoptantes están en transición: cuentan ya con un buen desarrollo pero aún enfrentan desafíos más o menos relevantes; mientras los exploradores tienen que trabajar en muchas dimensiones para que la adopción de la tecnología redunde en beneficios.

Entre los hallazgos de la CEPAL sobre el desarrollo de la IA en la región, destaca que las empresas más grandes, con mayor posibilidad de adoptar soluciones de IA, pueden profundizar la heterogeneidad de la estructura y por lo tanto la repercusión de la tecnología sería “diferente a lo que buscamos, profundizando algunas brechas estructurales”.

Para ejemplificar, presentó el caso de Brasil, donde la adopción de IA entre grandes empresas es de 41 por ciento; en las medianas de 26 por ciento y en las Pymes 11 por ciento, lo que implica riesgos, porque más del 90 por ciento de la planta productiva en los países de la región, se sustenta sobre Pymes.

En ese sentido, es importante tener en cuenta los riesgos que se pueden enfrentar en la adopción, pero también ser conscientes de que la IA no es una simple tecnología más, sino un factor de cambio estructural que puede transformar para bien a la región.

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