Nuevo estímulo fiscal a industria audiovisual puede detonar inversiones

Con reglas claras y un horizonte hacia 2030, el nuevo estímulo fiscal para la industria audiovisual, que permitirá acreditar 30 por ciento de los costos de producción, se posiciona como una de las apuestas más relevantes para consolidar a México como un hub audiovisual competitivo, pues tiene el potencial para detonar inversiones, atraer producciones internacionales y fortalecer la cadena de valor local.

El Decreto publicado el 16 de febrero de 2026 y complementado con Lineamientos el 30 de marzo pasado, permite acreditar contra el Impuesto Sobre la Renta (ISR) hasta 30 por ciento de los costos elegibles de producción y postproducción realizados en México.

Además, el estímulo tiene un tope de 40 millones de pesos por proyecto y un límite anual de 400 millones de pesos, con vigencia hasta el 30 de septiembre de 2030.

Desde la perspectiva de Jorge Narváez Hasfura y Víctor Morales, socios de Baker McKenzie, refirieron que uno de los elementos más relevantes es su carácter transferible: los beneficiarios pueden ceder el crédito fiscal -hasta en 70 por ciento- a otros contribuyentes del ISR, incluyendo corporativos, fondos o plataformas.

Esto abre la puerta a nuevas estructuras de financiamiento y amplía el universo de participantes más allá de la industria audiovisual”, detallaron los especialistas que también puntualizaron que el estímulo aplica a todo el ciclo de producción (desarrollo a entrega final) realizado en México.

De hecho, “podrán acceder personas físicas y morales residentes en México, residentes en el extranjero con establecimiento permanente en el país y residentes en el extranjero sin establecimiento permanente que produzcan a través de una productora mexicana”.

Para acceder a este instrumento, la industria cinematográfica y audiovisual en México debe cumplir con requisitos como al menos 70 por ciento de proveeduría nacional, erogaciones realizadas en territorio mexicano, opinión de cumplimiento fiscal positiva y buzón tributario activo, y constancias de trámite y cumplimiento emitidas por el Comité Técnico.

Se establecen además montos mínimos de inversión: 40 millones de pesos para largometrajes y series narrativas o de animación; 20 millones de pesos para largometrajes o documentales; y 5 millones de pesos para procesos de animación, efectos visuales o postproducción.

“El incentivo no es acumulable como ingreso ni genera devoluciones o saldos a favor. Tampoco aplica para contribuyentes con incumplimientos fiscales relevantes ni es compatible con otros estímulos como el del artículo 189 de la Ley del ISR”.

Los especialistas de Baker McKenzie recomendaron evaluar de inmediato la elegibilidad de proyectos y preparar la documentación requerida, así como definir estrategias para aprovechar o transferir el crédito.

La industria cinematográfica y audiovisual en México da un paso estratégico con la entrada en vigor del nuevo estímulo fiscal impulsado por el Ejecutivo federal en 2026.

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