Restricción de celulares en escuelas: la gran contradicción educativa
La prohibición de los celulares en primarias y secundarias es una medida que presenta muchas aristas: desde la contradicción con modelos muy dependientes de la tecnología y la falta de margen de acción para los profesores en las aulas, hasta el “adultocentrismo” con la que fue concebida.
“Hace cinco o seis años tuvimos una ola de modelos educativos muy dependientes de la tecnología; ahora pareciera que vamos para atrás a implementar modelos que regresan al papel y la pluma, pero esto tiene que ser poco a poco”, recomendó la doctora Velda Gámez Bustamente, académica del Tec de Monterrey especialista en derecho digital. ExplorarCursos
Entrevistada con ConsumoTIC, señaló que la medida parece reactiva, empezando porque la adicción a las pantallas se la generaron los adultos a los niños. “No fue el niño el que lo hizo solo. Esta idea de que vienen con un chip no es cierta; los pequeños son icónicos; les hemos robado espacios de socialización que ahora suplen con las pantallas”.
En ese sentido, llamó a evitar políticas “adultocentristas”, como ésta que busca resolver un problema que sin duda tiene que atenderse, pero que no es totalmente imputable a los niños.
“Esta muy mal que los niños tengan dependencia de un aparato, pero también está mal todo lo que se ha constituido alrededor de ello, en especial porque ha sido el adulto quien les entregó el aparato y los dejó usarlo libremente y de pronto quitárselo de un día para el otro, va a ser complejo”, advirtió.
Por eso, se deben revisar a fondo las políticas educativas en su conjunto: por ejemplo, el hecho de que un profesor no pueda ni siquiera reprobar a un alumno que no está aprendiendo, lleva la obvia necesidad de repensar la educación.
También es relevante revisar por qué hasta ahora se sigue fomentando la memoria, más que el pensamiento crítico, lo cual es sumamente difícil que un profesor con 50 alumnos logre desarrollar esa habilidad entre los estudiantes.
En cambio, es importante utilizar la tecnología de manera correcta en el momento correcto. “Antes de meter Inteligencia Artificial o tecnología en el aula, tiene que haber pensamiento crítico de los alumnos”, lo cual les permita distinguir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso y lo útil de lo superfluo.
La especialista aseguró que en su forma actual, “el sistema educativo tiene una violencia estructural contra los profesores, pero llegó el momento de empezar a decirlo y socializarlo, porque se trata del futuro del país, es decir, de nuestras infancias”.
Específicamente en relación al manejo de la Inteligencia Artificial (IA), consideró necesario también desarrollar en los estudiantes las habilidades necesarias para usar esta tecnología de forma productiva y correcta, de manera que en el aula aprendan estas habilidades, más que aprender a memorizar datos como hasta ahora se maneja en el aula.
Si bien prohibir las pantallas en la escuela es un primer paso, esta medida se debe de complementar con un cambio en el sistema educativo en su conjunto, donde se le devuelva al profesor la potestad de aplicar medidas disciplinarias, sin creer que eso constituye una forma de venganza.
Por ejemplo, se pueden establecer códigos de conducta a los que el docente pueda apegarse: si el alumno insiste en usar el celular, aplicar determinada medida que incluso pueda llegar a la suspensión, pero si el profesor no puede hacer eso porque la política educativa se lo impide, será más complicado.
“También es una situación muy violenta contra los docentes, no nada más en nuestro país. Hay que ver lo que está pasando en Francia o en Argentina. Por un lado, las juventudes quieren buenos profesores, pero el sistema no está permitiendo tener buenos profesores”.

